¿Arafat murió envenenado o por el SIDA?

El fallecimiento, a la edad de 75 años, del líder de la Autoridad Palestina, Yasser Arafat en el hospital militar Percy, situado al oeste de París el 11 de noviembre de 2004, tras una agonía comatosa de dos semanas en cuidados intensivos fue atribuido por los médicos que lo atendieron oportunamente a una hemorragia cerebral masiva causada por una infección intestinal. El diagnóstico de los facultativos franceses estuvo restringido por las leyes de privacidad y una férrea censura de las autoridades del nosocomio, que manejaron el caso como si fuera un secreto de Estado. El hermetismo que rodeó la muerte de Arafat, dio lugar a una serie de rumores e hipótesis sobre la causa real de la enfermedad que provocó el deceso del sanguinario terrorista, irónicamente galardonado con el Premio Nobel de la Paz en 1994 junto a los israelíes Isaac Rabin y Shimon Peres, por ser todos artífices del Acuerdo de Oslo, que ha resultado a la postre un rotundo fracaso.

Transcurridos casi ocho años de la muerte del “Rais”, una investigación de la cadena televisiva qatarí Al Jazeera, sesgadamente antiisraelí, en colaboración con Suha, la viuda de Arafat, dio a conocer los resultados de una investigación que encargaron al Instituto de Radio Física del Hospital Universitario de Lausana, en Suiza. El informe afirma que la ropa, el cepillo de dientes y el pañuelo palestino de Arafat contenían altas dosis del material radiactivo polonio 210, el mismo que provocó en noviembre de 2006 la muerte de Aleksandr Litvinenko, un ex agente ruso de la KGB exilado en Gran Bretaña, que responsabilizó desde su lecho de enfermo al presidente ruso Vladimir Putin de estar detrás de su enfermedad.

Hay poco consenso científico acerca de los síntomas de envenenamiento por polonio, sobre todo porque son pocos los casos registrados. Los investigadores de Lausana encontraron niveles elevados del elemento en las pertenencias de Arafat, en algunos casos, estos eran diez veces superiores a las de los sujetos de control y a las muestras aleatorias que se probaron para la comparación. Los resultados del laboratorio fueron reportados en millibecquerels (MBq), una unidad científica utilizada para medir la radiactividad.

El polonio está presente en la atmósfera, pero los niveles naturales que se acumulan en las superficies se pueden apenas registrar y el elemento desaparece rápidamente. Polonio-210, el isótopo que se encuentra en las pertenencias de Arafat, tiene una vida media de 138 días, lo que significa que la mitad de la sustancia decae aproximadamente cada cuatro meses y medio. «Incluso en el caso de una intoxicación similar al caso Litvinenko, las huellas sólo del orden de unos pocos millibecquerels se esperaba que se encuentra en el año 2012», señaló el instituto en su informe de Al Jazeera. Sin embargo, los efectos personales de Arafat, en particular aquellos con los fluidos corporales en ellos, registró los niveles más altos del elemento. Sus cepillos de dientes tenían niveles de polonio 54mBq.

Suha Arafat -contra quien en octubre de 2011 las autoridades de Túnez emitieron una orden de arresto internacional en el marco de la investigación por corrupción a la que era sometida la familia del ex presidente tunecino Zine al Abidine Ben Alí- a raíz del informe del Instituto de Radio Física del Hospital Universitario de Lausana, contrariamente a lo que ocurrió en 2004 cuando se negó a que le hicieran una autopsia a su marido, solicitó a la Autoridad Nacional Palestina que exhumara los restos de Yasser Arafat. «Si Suha realmente quiere saber qué pasó con su marido necesitamos encontrar una muestra, quiero decir, la exhumación debe proporcionarnos una muestra que debe tener una cantidad muy alta de polonio para determinar si fue envenenado «, dijo a Al Jazeera, Francois Bochud, director del instituto antes mencionado. La viuda de Arafat no acusó directamente a Israel, pero señaló, alimentando las teorías conspirativas, que el polonio es «una sustancia que existe sólo en países muy avanzados». «No debo recordarles quién la posee». La sustancia polonio 210 puede ser detectada en sangre cuando se la busca especialmente y también podría comprobarse en los huesos. Arafat está enterrado en un mausoleo en Ramallah; un vocero del presidente palestino, Mahmud Abbas, dijo que sería posible su exhumación, mientras que el negociador jefe palestino, Saeb Erekat, exigió una investigación internacional.

Israel tildó de «ridículas» las alegaciones de que el siniestro líder palestino Yaser Arafat murió envenenado con polonio 210 difundidas por Al Jazeera a la que acusó de llevar a cabo una campaña antiisraelí. «Desmentimos categóricamente todas esas acusaciones ridículas que tratan de apuntar a Israel como el autor del envenenamiento de Arafat», declaró Lior Ben Dor, portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, quien añadió que «Israel no tuvo relación alguna con su muerte». Según él, la investigación de la cadena árabe «es una campaña bien estudiada y planificada por Al Jazeera, cuya agenda antiisraelí es bien conocida». De ese complot, añadió Ben Dor, también forma parte «Suha Arafat, que tiene su propia agenda como todo el mundo sabe». «Incluso los palestinos no siempre han confiado en su lealtad a la causa nacional palestina», añadió sobre la viuda del líder palestino, que ha solicitado la exhumación del cadáver. «¿Dónde han estado los objetos en los que supuestamente se encontró polonio durante los últimos diez años?, ¿quién los tocó?, ¿quién y cómo se transportaron?», se preguntó Ben Dor. El portavoz también se interrogó sobre por qué la investigación tiene lugar ahora, casi una década después de la muerte de Arafat, y por qué la cadena qatarí no preguntó a los médicos franceses que trataron a Arafat en París. «Estas y otras dudas demuestran que esto es un circo bien orquestado por Al Jazeera y no sabemos por quién más para generar odio hacia Israel. En un momento convulso en el mundo árabe pretenden decir a la gente que dejen de concentrarse en Siria y no olviden que el enemigo sigue siendo Israel», indicó. Según el portavoz, si bien el laboratorio suizo que asegura haber detectado polonio en la ropa del carismático líder palestino no acusa directamente a Israel, «deja la cuestión abierta y hay quienes en la Autoridad Palestina y en el mundo árabe usan fácilmente esto como una oportunidad más de atacar a Israel».

La nueva teoría que se pretende instalar, no puede soslayar la homosexualidad de Arafat, quien se casó muy mayor y tuvo, inclusive, una hija a la que se le atribuye dudosamente la paternidad. Esto era un secreto a voces, pero en la Autoridad Nacional Palestina y en el resto del mundo árabe se ocultaba. Según afirmaba el médico personal de Arafat en esa época, el doctor Ashraf al Kurdi, quien no participó en los cuidados que se dispensaron a Yasser en sus últimas semanas de vida, los médicos franceses habían encontrado el virus del SIDA en la sangre del fallecido líder palestino. Al Kurdi se negó a divulgar las fuentes de esa información, pero añadió puerilmente, que seguramente se inoculó el VIH a Arafat en un esfuerzo por borrar las huellas del envenenamiento que, a su juicio, causó su muerte. A partir de los datos que aportó el informe del médico francés que atendió a Arafat, cuya copia fue entregada a la esposa de Arafat, Suha y a los altos responsables de la ANP, el libro llamado ‘La séptima guerra’, escrito por los periodistas israelíes Amos Harel y Avi Isacharoff, elaboró toda una serie de interpretaciones de expertos israelíes en las que no se descartaban, ni se confirmaban, el SIDA o el envenenamiento como detonantes de la enfermedad. El profesor Gil Lugassi, de la Asociación de Hematólogos Israelíes que leyó el reporte galo, dijo que “los síntomas descritos muy bien podrían corresponder al SIDA. Una infección que comienza en el aparato digestivo y degenera tan rápidamente hasta el colapso del sistema coagulante es propia del SIDA”. Una figura principal de la “resistencia” palestina había confirmado lo que muchos sospecharon desde el principio: Yasser Arafat murió del SIDA.

En una entrevista con la TV Al–Manar de Hizballah, Ahmad el Jibril, fundador y líder del Comando General del Frente Popular establecido en Damasco para la Liberación de Palestina, reveló una esclarecedora conversación que tuvo oportunamente con el presidente de la ANP, Mahmoud Abbas y su personal.

Jibril dijo: “cuando [Abbas] vino a Damasco con su equipo, le pregunté: ¿qué pasó con la investigación de la muerte [de Arafat]? ¿Es concebible que cuando Rafiq Hariri (el antiguo primer ministro libanés)] fue asesinado, todo el infierno se desató, pero la muerte de Yasser Arafat, no es investigada?”

Jibril, como muchos palestinos, fácilmente aceptó la noción de que Israel había asesinado a Arafat, y quiso que las Autoridades palestinas condujeran una investigación oficial conclusiva. La respuesta de los ayudantes de Abbas cambió, en un instante, la opinión de Jibril sobre su fallecido mentor. ”Ellos estuvieron silenciosos, y luego uno de ellos me dijo: ‘para ser sincero, el francés nos dio el informe médico, que declaró que la causa de la muerte de Arafat era el SIDA.”

Sin el rigor científico de los médicos israelíes, pero categórico, fue el teniente general Ion Pacepa, jefe de los servicios de inteligencia de la Rumania de Ceaucescu, quien contó en sus memorias el romance de Arafat con un guardaespaldas. Según Pacepa, el líder palestino, aparece como protagonista del “Video de la Vergüenza” donde se podía apreciar claramente a él y su chofer manteniendo relaciones homosexuales en una habitación en la capital rumana.

Antes de su internación en el hospital de Percy, donde perecería, se pudo ver al otrora asesino Arafat, debilitado y aislado en la Mutaka, la antigua prisión del Imperio Británico devenida en sede del Gobierno de la ANP en Ramallah, en Cisjordania. Israel -que tuvo la oportunidad de asesinarlo en numerosas ocasiones y decidió no hacerlo- rechaza con vehemencia haber tenido algo que ver con su desenlace. En caso que Yasser Arafat hubiese sido intoxicado con el polonio 210, no está claro quién o cómo podría habérselo inoculado. En sus últimos días estuvo rodeado de sus más estrechos hombres de confianza, y hubo hasta acusaciones cruzadas dentro de Al Fatah de haberlo envenenado. Un analista del diario israelí Yediot Ajaronot dijo que las novedades forman parte de una batalla en torno al mito de Arafat. Consideró que la vieja guardia de Al Fatah y la familia del líder quieren concederle al «padre de la Nación palestina” una muerte honrosa». «Sin duda, es más respetable morir como mártir, especialmente a manos de los agentes del Mossad».