El islamista Erdogan, paradigma de hipocresía y cinismo

erdoganEl presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, un musulmán devoto convencido que Turquía debe reencontrarse con sus raíces islámicas y dejar de mirarse en el espejo de Europa y Occidente, desde que asumió como Primer Ministro de Turquía en 2003, fue conduciendo a su país a una disimulada, gradual y progresiva aproximación al fundamentalismo islámico, en detrimento de la alianza con Occidente. De conocida posición extremista, Erdogan tuvo el descaro de haber criticado en duros términos al Primer Ministro israelí Biniamín Netanyahu, por haber asistido a la marcha contra las víctimas del terrorismo islámico llevada a cabo en París.

La guerra que enfrentó a Israel con el grupo terrorista Hamas en Gaza, la Operación Pilar Defensivo o Columna de Humo en noviembre de 2012, puso en evidencia al radical Erdogan, quien cuando era primer ministro de Turquía declaró: “Israel se autodestruirá, será maldito por las lágrimas de las madres y Alá lo castigará antes o después”.
Las virulentas críticas al Estado hebreo, incluyeron difamaciones y calumnias, impropias de un país que mantenía hasta ese momento, excelentes relaciones militares, políticas y comerciales.

Soslayando el hecho que irónicamente también asistió a la marcha el presidente de la Autoridad Palestina, el “moderado” Mahmoud Abbas, quien glorifica y homenajea a terroristas palestinos que cometen atentados contra israelíes y judíos, poniéndole el nombre de los asesinos a calles y plazas, el líder turco opinó que Netanyahu no tenía derecho a estar en la manifestación a raíz de las víctimas civiles en Gaza que causó la Operación Margen Protector.

“¿Cómo puede este individuo que llevó a cabo el terrorismo de Estado masacrando a 2500 personas en Gaza ondear su mano como si la gente tuviera mucho entusiasmo por él?”, expresó Erdogan en una conferencia de prensa conjunta con Abbas en Ankara, según informó AFP.

Erdogan, quien acusó a Occidente de tener dos caras con respecto a los musulmanes, apoya además de la República Islámica de Irán a los movimientos terroristas Hezbollah y Hamas en Líbano y Gaza respectivamente, es un violador consuetudinario de los derechos humanos denunciado por Amnistía Internacional por su persecución a los Kurdos.

El líder turco, superando declaraciones disparatadas y ridículas suyas en Estambul como las que hizo en el discurso central de una cumbre de dirigentes musulmanes de América Latina donde aseguró que “Los contactos entre América Latina y el Islam se remontan al siglo XII, los musulmanes descubrieron América en 1178, no Cristóbal Colón”, “ los marineros musulmanes descubrieron el continente en el siglo XII, más de 300 años antes que el navegante genovés”, declaró en Estambul que históricamente los musulmanes nunca estuvieron del lado del terrorismo ni perpetraron masacres. Esta última aseveración es una burda falacia, fácilmente detectable, puesto que la mayoría de los atentados terroristas en el mundo son perpetrados por fanáticos islamistas. En la lista confeccionada por el FBI de los 25 terroristas más afanosamente buscados, 16 proceden de África, 4 de Filipinas, 3 de los EE.UU., 1 de Malasia y 1 de Chechenia. También integran la nómina, yihadistas islámicos procedentes de Egipto, Somalia, Rusia, Sudán y Argelia. A pesar de sus distintos orígenes, todos tienen en común, ser musulmanes.

Recep Tayyip Erdogan concluyó su grotesca perorata con una exhortación: “Esperamos que las naciones cesen su asalto a nuestras mezquitas.” Al respecto, el presidente turco quien sostiene que el Hamas no es un grupo terrorista, y aspira que Turquía integre la Unión Europea,  había manifestado: “Las mezquitas son nuestros cuarteles, los minaretes nuestras bayonetas”. El 12 de enero de 2010, cuando era Primer Ministro, ganó el Premio Internacional Rey Faisal de “servicio al Islam”. 

Ante la queja tendenciosa del mendaz Erdogan, adalid contra la “islamofobia”, se torna imperativo denunciar que centenares de iglesias y templos de diferentes confesiones son incendiados y miles de cristianos son perseguidos y asesinados por hordas de salvajes extremistas islámicos en varios países donde se rigen por la Sharia.

En 2010 Recep Tayyip Erdogan  obtuvo un galardón de derechos humanos que provoca hilaridad, el Premio del Comité Nacional Gaddafi para los Derechos Humanos. En esa ocasión, el distinguido dijo: “Aun al precio de ser objeto de injusticias, nunca nos alinearemos con aquellos que inflingen crueldad. Sabemos que estar en el lado de lo que es correcto y justo es más fuerte que cualquier arma”.

Quienes jamás  premiarán  al presidente turco son  las organizaciones de derechos humanos de las mujeres. Recientemente afirmó que las mujeres no pueden ser iguales que los hombres. El jefe de Estado agregó que hombres y mujeres no pueden ser tratados de la misma forma porque “va contra la naturaleza humana”. “No se puede pedir a una mujer hacer todos los tipos de trabajos que hace un hombre”. “Nuestra religión ha definido un lugar para las mujeres: la maternidad”, espetó Erdogan en Estambul, ante un público mayoritariamente femenino reunido para una cumbre sobre justicia y mujeres.

El gobierno de Erdogan, salpicado junto con familiares suyos por denuncias de corrupción -hizo prohibir temporalmente Twitter para evitar la difusión en las redes sociales- ostenta el triste privilegio de haber encarcelado la mayor cantidad de periodistas en el mundo, seguido de Irán. The Committee to Protect Journalist (CPJ en su sigla en ingles) El Comité para Proteger Periodistas, una organización independiente sin fines de lucro, que promueve la libertad de prensa en el mundo, denunció en un informe en 2012, que Turquía, con 49 periodistas presos es el líder mundial en esta estadística. Las autoridades encarcelaron a decenas de editores y reporteros kurdos bajo acusaciones relacionadas con el delito del terrorismo. Otros periodistas sufren cárcel acusados del delito de conspirar contra el gobierno. En 2012, el CPJ revisó detalladamente los casos de varios periodistas turcos encarcelados y en muchos que anteriormente no aparecían en la relación anual de periodistas presos del CPJ, pudo confirmar que estaban presos por motivos vinculados al ejercicio del periodismo. Ello aumentó significativamente el total de periodistas turcos en prisión. El CPJ determinó que las autoridades turcas se han aprovechado de leyes antiterrorismo y disposiciones del código penal para vincular la cobertura informativa sobre grupos ilícitos y la investigación de temas delicados con el terrorismo declarado u otras actividades contra la seguridad del Estado.

Con respecto al  hombre cuestionado por Erdogan, el Primer Ministro de Israel, Biniamín Netanyahu, éste participó el domingo 11 de enero, junto al Presidente de Francia François Hollande y el Primer Ministro galo Manuel Valls, en una ceremonia en la gran sinagoga de la Victoria de París-donde los tres fueron recibidos con aplausos- en recuerdo de las víctimas de los atentados yihadistas que enlutaron al país de François Marie Arouet, más conocido como Voltaire.

Los tres  nombrados, habían participado horas antes, junto a cerca de medio centenar de jefes de Estado y de Gobierno y una miríada de personas en una histórica manifestación que reivindicó en París la libertad de expresión y condenó el extremismo terrorista. Allí Netanyahu declaró que apreciaba la “posición muy firme” del presidente francés, François Hollande, contra el “nuevo antisemitismo y el terrorismo”. Enfatizó en un discurso que “nuestro enemigo común es el Islam radical” y “no el Islam normal”.

La diferenciación quedó claramente expuesta cuando el primer ministro israelí expresó su profundo agradecimiento a Lassana Bathily, un empleado musulmán del supermercado kosher en el que tuvo lugar la toma de rehenes el viernes 9 de enero. El joven, oriundo de Mali, con su heroísmo, salvó de ser asesinados  a varios clientes de confesión judía.

“Israel y Europa deben defenderse el uno al otro en la lucha contra los radicales”, señaló el primer ministro israelí, y aseguró que su país ya ha hecho esto con Europa, por lo que es el turno europeo de hacer lo mismo de forma recíproca.